¿Sorprendido? La mayoría de la gente lo está. La vainilla no sale de la vid oscura, brillante y fragante; empieza así. Verde, cerosa y casi sin aroma en absoluto.
La magia ocurre en los meses siguientes: cosechadas a mano en el momento justo, luego curadas lentamente —sudadas, secadas al sol, reposadas— hasta que esas vainas verdes se vuelven de un marrón intenso y desarrollan el aroma que todos conocemos.
Es uno de los cultivos que requiere más mano de obra en la tierra, y cada una de las mazorcas pasa por manos humanas.
Sé honesto, ¿sabías que la vainilla empezó siendo verde? 👇

